Baraguá, representa el decoro y la vergüenza de los cubanos
El Pacto del Zanjón propició La Protesta de Baraguá, claro que no debe ser hecha sobre la base de endilgar la responsabilidad por la firma de una paz sin independencia a una figura específica, o a un sector particular, civil o militar, lo cierto es que el convenio fue firmado entre Martínez Campos a nombre de España y los representantes cubanos, que a espalda de los principales jefes del ejército libertador, se tomaron la atribución de acceder a la paz sin independencia.
Los factores políticos como el regionalismo, el caudillismo, las indisciplinas fueron el terreno propicio para que la política pacificadora de Martínez Campos, minara una gran parte de las fuerzas cubanas. Lo pactado se consideró válido para las tres regiones en lucha, Oriente, Camagüey y las Villas. El jefe español, al no haber podido conocer personalmente los criterios de todos los oficiales mambises, estimó necesario incluir tal punto, y así tener carta de triunfo.
La contienda de 1868, inevitablemente estaba cabeza abajo, mientras en Camagüey se estaba decidiendo el futuro de la Patria, en la zona oriental del país las fuerzas mambisas, dirigidas por el Mayor General Antonio Maceo, desplegaban, una exitosa campaña contra los españoles y obtenían resonantes triunfos militares en las zonas de Guantánamo y Santiago de Cuba.
Errores personales en el campo mambí y deficiencias en la concepción y funcionamiento del aparato civil y militar, además de otros factores, propiciaron el retorno del colonialismo español, a pesar de que las tropas victoriosas orientales derrotaban en San Ulpiano, al famoso batallón español de San Quintín, uno de los más aguerridos del ejército español.
La réplica de Antonio Maceo, ante los sucesos del Pacto, lo convierte en la figura más relevante de la contienda de la guerra de los diez años y en una digna representación del mambisado anticolonialista. Las huestes de la zona se caracterizaban por ser la tropa más aguerrida, disciplinada, y cohesionada, no permeada por sediciones, dentro del ejército anticolonial.
La dignidad nacional ultrajada en el Zanjón se transforma para Maceo en un sentimiento profundo, que caló en lo más hondo de su corazón, reflejada posteriormente en la carta que enviara a José Martí en ocasión de la muerte de su madre, Mariana Grajales, en la que expresó: Tres veces en mi angustiada vida de revolucionario cubano he sufrido las más fuertes y tempestuosas emociones de dolor y tristeza. ¡Ah! ¡Que tres cosas!: mi padre, el Pacto del Zanjón y mi madre.
El día 15 de marzo de 1878, en Mangos de Baraguá, poblado situado al sur del oriente cubano, en las cercanías de la ciudad de Santiago de Cuba, se llevó a cabo una reunión entre el general español Arsenio Martínez-Campos y el general cubano Antonio Maceo.
En Baraguá se dieron cita tanto iniciadores de la guerra, como otros que habían participado en diferentes contiendas, en la reunión, la parte española no pudo convencer a Maceo de acatar lo pactado con el Comité del Centro.
La dignidad, nobleza y mesura de Maceo se puso de manifiesto en Baraguá, cuando explicó a Martínez Campos, que los allí presentes no estaban dispuestos a deponer las armas si no mediaba la independencia de la Isla y la abolición de la esclavitud.
En la reunión Martínez Campos trató de convencer a los oficiales cubanos de la conveniencia de concertar la paz y de los supuestos beneficios que estos traerían para Cuba. La respuesta del general Antonio Maceo y otros jefes mambises fueron expuestas con firmeza, al negar las condiciones propuestas, equivalente a una rendición, elemento imposible para llegar a un acuerdo.
Ocho días eran suficientes, según declaró Antonio Maceo para reiniciar la lucha, quiere decir que el 23 se rompen las hostilidades, uno de los jefes mambises que había presenciado la entrevista, comunico los resultados a la tropa con una expresión muy popular “-¡Muchachos el 23 se rompe el corojo!”
Los que intervinieron en la Protesta de Baraguá, elaboraron una pequeña constitución por la cual se regiría el movimiento independentista a partir de entonces. Se estableció, de acuerdo con eso un gobierno provisional integrado por cuatro personas, cuyo presidente fue el Mayor General Manuel (Titá) Calvar. Maceo recibió las jefaturas de Oriente, pero a pesar de los esfuerzos realizados por mantener la guerra, las dificultades fueron en aumento, no recibieron apoyo del resto de los cubanos, por lo que escasearon las armas, y los alimentos. Elementos que influyeron en el debilitamiento y por último en la liquidación del intento de continuar la lucha. La Protesta de Baraguá constituyo uno de los acontecimientos más importante de la historia de Cuba, en ella se expone claramente las dotes de carácter y virtudes revolucionarias de Antonio Maceo, que no renunció jamás a los principios por los que se inició en la defensa de la Patria.
La Protesta de Baraguá fue la respuesta política que colocó en primer plano los objetivos cardinales, por los cuales los cubanos habían iniciado la lucha contra el gobierno español en 1868 y que estaban contenidos en el Manifiesto del 10 de Octubre, elementos que fueron defendidos durante diez años por las tropas mambisas en los campos de batalla a lo largo de la Isla.
La Protesta en los mango de Baraguá demostró el espíritu y la intransigencia revolucionaria del general Antonio, de salvar ante todo la honra de los cubanos, asimismo en la reunión quedó claro que a pesar del desgaste de la guerra, estaban dispuestos a continuar con la lucha hasta lograr su independencia.
A 138 años los cubanos recuerdan la Protesta de Baraguá como un acto de valentía, pues sentó las bases del pueblo de luchar hasta alcanzar la libertad y la dignidad plena del hombre.