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Juan Almeida Bosque, un revolucionario íntegro

17 Febrero 2017
Autor  Isabel Ríos Rodríguez

“Aquí no se rinde nadie”, esta frase ardiente, fue pronunciada en el combate de Alegría de Pío, por Juan Almeida Bosque, en medio del fragor de la lucha, cuando parecía que todo estaba perdido y alguien había propuesto la rendición. Dicha expresión lo identificó como uno de los revolucionarios más capaces de la lucha insurreccional contra la dictadura de Fulgencio Batista.


Almeida nació un 17 de febrero de 1927, en la Habana. Hijo de una familia humilde, solo había alcanzado el octavo grado y su mayor experiencia de trabajo la tenía en el ramo de la construcción. Desde pequeño se apasionó por la lectura y leía acerca del acontecer del país.
Juan Almeida fue uno de los combatientes más relevantes de la Revolución Cubana, leer su biografía reafirma el poder y la inteligencia de un hombre que sabía que la lucha armada era el único camino de ser libre.
Con 25 años, Almeida emprende sus actividades revolucionarias, sabía que su destino estaba en sumarse a uno más de los jóvenes del movimiento contra la dictadura de Fulgencio Batista y participa en el ataque al Cuartel Moncada en Santiago de cuba, el 26 de julio de 1953.
Por los sucesos del Moncada va a prisión con pena de 10 años; después de varios meses de encarcelamiento en el llamado Presidio Modelo de la Isla de Pinos, fue amnistiado junto a sus compañeros, debido a la presión popular.
En año 1956, formó parte del grupo de 82 expedicionarios del yate Granma que desembarcó en el oriente de la isla, suceso que marcó el inicio de una gran contienda que no se detuvo hasta lograr el triunfo de la Revolución Cubana, el 1ro de enero de 1959.
Un año después del inicio de la guerra de guerrilla en la Sierra Maestra, el 27 de febrero de 1958 fue ascendido a Comandante del Ejército Rebelde y pasó a dirigir el III Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, el cual inicialmente adopta el nombre de III Frente de Operaciones en la Sierra Maestra.
El triunfo de la Revolución fue para Almeida el amanecer de esperanza para continuar haciendo Revolución, por eso con gran orgullo ocupa la responsabilidad de presidente de la dirección nacional de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC). Organización que a partir del triunfo se crea para instituir el trabajo de los veteranos de las guerras y de los militares de avanzada edad que prestaron su servicio al Estado cubano.
Su legado va más allá de la lucha revolucionaria, pues realizó un invaluable aporte al conocimiento de nuestra historia al escribir una docena de libros, además como compositor musical de unas 300 canciones, reto difícil el de este hombre de simultanear su intensa labor como dirigente revolucionario y como promotor de la música y la cultura cubana.
Incluye entre sus libros, Contra el agua y el viento, con este texto obtuvo el premio Casa de las Américas en 1985, además de otras publicaciones como, La única ciudadana, la trilogía Presidio, Exilio y Desembarco. En sus textos, narra hechos acontecidos en el país que marcaron la formación de la conciencia revolucionaria del pueblo.
La música la llevaba por dentro, era un autodidacta por excelencia, sus canciones aún son interpretadas por solistas y agrupaciones cubanas, entre las que se destacan particularmente “La Lupe”, “Este camino largo”, “Mejor concluir”, “Vuelve pronto” y “Mejor diciembre”. Esta vocación llevó a Almeida a firmar varios discos, entre los que pueden citarse Elegía, donde están contemplados números musicales consagrados a la Patria y sus mártires, José Martí, Antonio Maceo e Ignacio Agramante; Evocación, dedicado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y Victoria de la Patria. Asimismo sus temas “Dame un traguito” y “Déjala que baile sola”, entre otros, lo acreditan como un importante compositor de música popular cubana.
El día 11 de septiembre de 2009 falleció debido a un paro cardiorrespiratorio a la edad de 82 años. Sus restos mortales fueron sepultados en el mausoleo del III Frente Oriental, en Santiago, junto a otros combatientes de la Revolución Cubana.
La muerte no es verdad, como dijera nuestro Héroe Nacional José martí cuando se ha cumplido bien con la obra de la vida, por eso dentro de las condecoraciones recibidas estuvo el Título honorífico de Héroe de la República de Cuba, la Orden Máximo Gómez de primer grado, otorgada en ocasión del aniversario 40 de su ascenso a Comandante en la Sierra Maestra y la Medalla Conmemorativa 50 Aniversario del 26 de Julio.

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