“Aquí no se rinde nadie”, esta frase ardiente, fue pronunciada en el combate de Alegría de Pío, por Juan Almeida Bosque, en medio del fragor de la lucha, cuando parecía que todo estaba perdido y alguien había propuesto la rendición. Dicha expresión lo identificó como uno de los revolucionarios más capaces de la lucha insurreccional contra la dictadura de Fulgencio Batista.