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Julio Antonio Mella, líder del estudiantado cubano

10 Enero 2017
Autor  Isabel Ríos Rodríguez

Obligado por el presidente Machado, después de la huelga de hambre fue exiliado en México, conociendo de antemano que su quehacer revolucionario no lo detendría aunque fuera desterrado del país que amaba y defendía de las garras imperiales, así era Julio Antonio Mella, hombre que amaba la libertad y la justicia social.


En México lo persigue la furia del tirano y el 10 enero de 1929 fue asesinado en la esquina de Abraham González con Morelos, de dos tiros de revólver calibre 38, la primera bala atravesó el codo izquierdo y el intestino, la segunda perforó un pulmón.
Mella había pasado de ser un estudiante de Derecho y Filosofía para convertirse en la cabeza pensante de la Federación Estudiantil Universitaria, justamente fue calando en los sentimientos más profundo de los que como él querían una universidad libre de corrupción, donde el conocimiento fuera el arma más segura, por eso fundó la revista Alma Mater, de la cual era administrador y uno de los principales redactores.
En diciembre de 1922 estuvo entre los fundadores de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), y en marzo de 1923 por acuerdo de él se celebró el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, en el cual se toma como acuerdo la creación de la Universidad Popular José Martí, cuyo objetivo era extender los conocimientos universitarios a los trabajadores y al pueblo.
También se estableció la Declaración de Derechos y Deberes del Estudiante, de su propia autoría, donde se instituía el deber de los estudiantes de divulgar sus conocimientos en la sociedad y especialmente entre los obreros. Algo relevante del evento es que se declaró contra la intromisión del gobierno de los Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba y contra la Enmienda Platt.
Uno de los méritos más relevantes de Mella fue que junto a Baliño y otros revolucionarios, fundaron el primer Partido Comunista de Cuba, alma de la unidad que organizó a los elementos más conscientes de la clase obrera, y sistematizó la propagación de los principios marxistas-leninistas.
Los ideales de unidad de Mella no solo se enmarcaban en el ámbito cubano, en cualquier escenario que tenía la oportunidad de participar se pronunciaba por la unidad de América Latina y el estrechamiento de relaciones con los estudiantes de ese continente.
El accionar de Mella no se detuvo en México, fue miembro del Comité Central del Partido en ese país, Secretario General de la Liga Antimperialista de las Américas, delegado al Congreso Antimperialista de Bruselas. Paralelamente a estas actividades, redactó varios artículos en los que se manifiesta la profundidad de su pensamiento.
Es conmovedora la historia de Julio Antonio Mella, solo contaba con 26 años cuando manos asesinas le arrebataron la vida, pero no sus ideales que se multiplicaron en miles de jóvenes que no dejaron morir el proyecto libertario del líder estudiantil.
Mella, poco a poco fue labrando su historia, dejando una huella imborrable en cada conquista cubana, en cada sueño realizado, en cada victoria que un hijo de esta tierra le arranca a los que quieren matar nuestra esperanza. La sangre pura de Julio Antonio Mella manchó el suelo mexicano hace 88 años. Hoy florece en las miles de sonrisas jóvenes que pueblan la Mayor de las Antillas.

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