El decoro, la inteligencia y el optimismo en la fe de los hombres de bien lo convierten en líder indiscutible no solo de los cubanos, sino de todas aquellas personas que comparten su idea de que un mundo mejor es posible. Fidel Castro Ruz, nació un 13 de agosto de 1926 en Birán, municipio de Cueto, actual provincia de Holguín, ubicada al norte del oriente cubano, en el seno de una familia con buena posición económica.
No soñaron jamás sus padres Ángel Castro Argiz y Lina Ruz González, que su tercer hijo se destacara como una de las figuras más importante en la formación de la conciencia independentista y revolucionaria del pueblo cubano, junto a su hermano menor Raúl Castro.
La pequeña escuelita, ubicada en la propia finca de Birán, aún guarda los recuerdos de Fidel como un excelente estudiante donde comenzó sus primeros estudios y después en centros privados docentes en Santiago de Cuba. La enseñanza media la pasó en el Colegio católico de Belén, en la Habana.
A los 19 años, ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad de la Habana, incorporándose activamente al movimiento del cual fue su alma. La nueva organización surgida entre los jóvenes ortodoxos se le comenzó a llamar el Movimiento el cual tenía un carácter clandestino y a él se fueron sumando hombres sencillos y honestos del pueblo: trabajadores, campesinos, estudiantes, profesionales, etc., todos desvinculados de la política tradicional.
Que claridad tuvo Ernesto Che Guevara cuando fue capaz de darse cuenta de las condiciones excepcionales de Fidel como hombre de enorme personalidad, líder capaz de llevar la conducción de cualquier movimiento donde participe, así también fue capaz de descubrir sus dotes personales, audacia, valor y su extraordinario afán de auscultar siempre la voluntad del pueblo, méritos que lo han llevado al lugar de honor y sacrificio que hoy ocupa.
Quiso el destino que este hombre de estirpe rebelde, de profundos conocimientos políticos y en la cual convirtió la articulación de las ideas marxistas y martianas en su principal arma, se consagró en cuerpo y alma a un servicio supremo: dignificar a Cuba.
Bien lo recuerdan sus compañeros en la organización y ataque a los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, el 26 de julio de 1953, acción que sacudió la conciencia popular, luego el desembarco del Granma y la posterior lucha guerrillera en la Sierra Maestra, disputa que terminó con el Triunfo de la Revolución el 1ro de enero de 1959.
Inteligencia, audacia y capacidad, lo identifican en el juicio por los sucesos del asalto a los cuarteles, cuando de acusado se convirtió en acusador, demostrando la política injerencista y entreguista del gobierno de Fulgencio Batista y Zaldívar, a través de su alegato, La Historia me Absorberá, defensa en la que con toda claridad expuso los seis problemas fundamentales que aquejaban al pueblo cubano, además de mostrar las vías de solución ante tal situación.
Girón, fue la muestra más contundente de referendo ardua que puso a prueba el mecanismo, tenacidad y la fuerza de nuestro pueblo, capaz de organizarse y defender la revolución incipiente que hacía dos años había surgido de las entrañas de un monstruo, que no se conformaba con la pérdida de su neocolonia, por eso utilizaron los tres medio de ataque, por aire, mar y tierra, pero ante las primeras víctimas, el pueblo se organiza, creciendo el sentimiento de proteger un programa que aunque originario, ya tenía respaldo de los humildes y de la mayoría de los que tenían mucho que ganar y poco que perder.
La unidad, resistencia y tenacidad constituyen su principal defensa para lograr junto a los cubanos, objetivos e ideales propuestos en la continuidad del proceso revolucionario, que se restablece para el bien de todo.
Siempre fiel a las doctrinas de José Martí, cuando expresó: Patria es humanidad, por eso representa un paradigma para los pueblos oprimidos del mundo, por la ayuda desinteresada a los países que lo necesitan, entre ellos, Angola, Etiopia, Nicaragua y en estos momentos la colaboración de profesionales cubanos, en varios países del mundo, en los sectores fundamentales como la Salud, Educación y el Deporte.
Nadie como él ha sido capaz de tener previsión sobre la necesidad de cuidar y proteger el medio ambiente, expuesto en diferentes Cumbre donde tuvo la oportunidad de participar, foro en los que demostró que la contaminación, era la principal arma de destrucción del planeta.
El caguairán, así lo identifican los cubanos, no por rígido y rudo, sino por su resistencia, firmeza y por enfrentar junto a su pueblo, los momentos más arduos de crisis, el período especial, la guerra fría, y el bloqueo impuesto por los Estados Unidos, hace más de 57 años, bien lo sabía que la lucha que se avecinaba después del triunfo, era la más difícil, por eso no descuido la preparación de la defensa de todo el pueblo.
Los niños, jóvenes y pueblo en general no solo de Cuba sino de todos los continentes, sienten la desaparición física del hombre universal, del Comandante en Jefe, ese que estará en el corazón de todos por siempre.
Que virtud la de este hombre que nos legó un caudal de ideas, y de sueños, hombre que continuará haciendo historia, ayer para lograr el triunfo, hoy para seguir adelante en el proyecto de actualización de nuestro modelo económico.
Fidel nos dejó físicamente el pasado 25 de noviembre, pero vive y vivirá en cada uno de los cubanos que hacen realidad sus ideas de que un mundo mejor es posible, con todos y para el bien de todos.