El jefe
Las metáforas que emplea Raúl Torres en su canción homenaje, "Cabalgando con Fidel", son realmente conmovedoras por su belleza e intensas por los sentimientos que agrupan, pensarlo acompañado de los agradecidos, y con la luces de todos los altares, saberlo eterno, anhelar sus hazañas, solo puede lograrlo alguien que no vivió para si.
Cuando los hombres se entregan al sacrifico personal en función del bien mayor, colectivo, y hacen de sus vidas, un crisol de dignidad y futuro, dejan de ser ellos mismos para asumir el nombre que les otorga la historia.
Ahora que físicamente está en otra dimensión de la existencia, compilar varias de estas definiciones, no significa encasillarlo en un término, simplificar el valor de su carácter, reducir sus cualidades; es un intento de expresar en pocas palabras su virtud y trascendencia.
El Che, en fecha temprana, cuando se preparaba la expedición del Granma, en un poema dedicado a Fidel lo nombra: "Ardiente Profeta de la Historia".
Para los pueblos de América y el mundo Fidel es: ´´ un Guerrillero Invicto´´, que aun navega en el Yate Granma contra la injusticia.
Oswaldo Guayasamín, "El pintor de los pueblos indígenas", recreó su imagen con unas enormes manos que detenidas en el óleo, no están quietas, sino expectantes, dispuestas, comunicadoras, exigentes, redentoras, y lo llamó: "Mi Hermano Fidel".
Alfredo Guevara, intelectual cubano, amigo, compañero de estudios universitarios y de lucha siempre lo consideró: "El Elegido".
El periodista Luis Báez, lo identificó como "Maestro de Generaciones". Y Antonio Núñez Jiménez, lo reconoció como: "Maestro de Pueblo".
Por su parte, Ignacio Ramonet, lo define como un, "Monje Soldado", por su espíritu espartano, su firmeza de principios, su capacidad para la batalla, su fe inquebrantable en la victoria, a la que siempre aspira, porque ahora desde la inmortalidad, sique dando batalla y su aguda concepción de la estrategia y el empleo decidido de la táctica, se muestran como lecciones para convertir siempre un revés en victoria.
El desaparecido periodista cubano Guillermo Cabrera lo bautizó como "El Gigante", no por su corpulencia física y estatura, sino por su amplitud de pensamiento y su vocación humanista.
El historiador y biógrafo, Álvarez Tabio, lo definió como una "Revolución Energética Permanente", por su capacidad de generar nuevas y nuevas ideas, y energizar con su verbo y su lógica a los pueblos.
Para Augusto Roa Bastos, era una "Figura Casi Mística", en tanto que el poeta Ernesto Cardenal lo consideraba: "Genio en muchas cosas".
Los Cinco luchadores antiterrorista y Héroes de la República de Cuba, lo definieron de diversas modos; para Fernando González LLort, es un "Gigante Moral"; Antonio Guerrero lo reconoce como un "Noble Corazón"; Ramón Labañino lo considera: "Como un Abrazo de Hermano"; Rene González lo identifica por su "Magnífica Obra", y Gerardo Hernández lo distingue como: "El que sabe guiar a los Cubanos".
Chávez, el "Comandante Bolivariano": lo proclamó: "El amigo infinito", y le dijo que su ejemplo, permitía a los pueblos de nuestra América empujar al sol para alcanzar la verdadera y definitiva independencia y lo llamó Caguairán, por su raigambre y su tenacidad
El pueblo de Cuba, legítimo guardián de su existencia, apoya, disfruta y salvaguarda la vigorosa definición, de este probado combatiente de inconmensurables batallas en su provechosa vida, que su hermano Raúl siempre le ha otorgado.
Popularmente lo nombrábamos el Caballo, ese que cabalga ahora, como siempre lo hizo al frente de la caravana.
Raúl inmenso en su amor de hermano, leal y respetuoso, nos enseñó que es y será siempre: "El jefe".