El yate de la victoria
Hace ya varias décadas ocurrió un pasaje de la historia de Cuba que los hijos de esta nación admiran. A los pequeños de la casa les atrae porque se habla de un barco, del mar, de travesía y de hombres que se enrolaron para crear un mundo nuevo "con todos y por el bien de todos" como quería José Martí.
Cuando los expedicionarios del Yate Granma desembarcaron el 2 de diciembre de 1956 en el oriente de Cuba, el hecho evidenció la decisión de reanudar la lucha por la independencia nacional iniciada en el siglo XIX.
Navegaron hasta quedar varados en el fango, en el lugar conocido por Los Cayuelos, a escasos dos kilómetros de la playa Las Coloradas, al noroeste del faro de Cabo Cruz, actual municipio de Niquero, en la hoy provincia de Granma.
El Comandante en jefe de la Revolución Fidel Castro al que el pueblo cubano le rinde homenaje postumo en estos momentos dijo que desde entonces "No hubo un minuto de tregua hasta alcanzar el impresionante triunfo popular del Primero de Enero de 1959, en lucha a muerte contra los opresores que torturaron y asesinaron a decenas de miles de cubanos y saquearon hasta las últimas reservas monetarias del país".
No era la primera vez que un grupo de cubanos se hacía a la mar rumbo a su isla para liberarla. Los enemigos directos eran otros y los nombres de los protagonistas cambiaban, pero la esencia era la misma, la lucha armada contra los opresores, antes la metrópolis española y después el imperialismo yanqui.
De acuerdo con los cálculos, debieron llegar al amanecer del quinto día de travesía, pero no pudieron hacerlo en la fecha prevista por la diferencia en la velocidad de crucero del barco, su sobrecarga, el mal tiempo y la rotura de uno de sus motores durante dos días.
Entre armas, municiones y algunos alimentos superaba tres veces el peso que podía soportar este tipo de nave, de ahí que todo el tiempo los expedicionarios corrieron el riesgo de hundirse en el mar.
“Quedamos en tierra firme, a la deriva, dando traspiés, constituyendo un ejército de sombras, de fantasmas, que caminaban como siguiendo el mpulso de algún oscuro mecanismo psíquico”, narró el Comandante Ernesto Che Guevara en su artículo “Una revolución que comienza”.
Asimismo, el alzamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba, organizado por el Movimiento 26 de Julio, apoyaría su desembarco.
Casi agotado el combustible y apenas sin alimentos a bordo, la embarcación entró en el canal de Niquero hasta quedar atascado en Los Cayuelos, a dos kilómetros de la playa Las Coloradas, al noreste de Cabo Cruz.
Entre los jóvenes que viajaron a la isla en dicho yate se encontraban además el actual presidente Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y Juan Almeida, entre otros combatientes.
La proeza del Granma constituyó un nuevo punto de partida para la continuidad de la lucha por la soberanía nacional que matizada por las experiencias en el enfrentamiento a un enemigo superior en armas y fuerzas, fracasos y victorias culminó con el Triunfo de la Revolución cubana en enero de 1959.