Fidel nos legó un paraíso terrenal para los infantes
Conocieron a Fidel todos los que tomaron su mano, los que conversaron con él, los que lucharon junto a el, pero también los que abrazaron su ideal. Lo conocieron los hombres del pasado, los del presente, y también los del futuro contarán su historia. Surgirán más libros, rememorarán anécdotas, lo pintarán, lo inmortalizarán aún más de lo que ya ha sido.
Los padres hablarán a sus hijos, los abuelos a sus nietos, los maestros a sus estudiantes. En el homenaje póstumo a nuestro comandante, es inevitable contemplar esos rostros inocentes que con su corta edad comprenden lo que hemos perdido.
“Fue una lástima que muriera, luchó fuerte por la Revolución, nunca se rindió, hizo mucho por los niños, por nuestra felicidad”, dice Maikel Eduardo López Fuentes, pionero del centro mixto Cira María García.
“Siempre estará en nuestros corazones, fue muy valiente al conducir nuestra Revolución, por eso mi madre me cuenta muchas historias sobre los héroes y sobre Fidel”, expresa el pionero Victor Patterson Abreu.
“Fue una pérdida grande porque es para los niños como nuestro segundo padre, luchó mucho para que pudiéramos estudiar, crecer y vivir felices en Cuba”, dice con lagrimas en sus ojos el pequeño Randol Michel Suárez.
Fue Fidel el padre de todos ellos, su gracia para los infantes era innegable. Hizo de este país una potencia educacional capaz de llevar esa conquista a otras geografías. Desterró de nuestra isla el analfabetismo. Nos formó en valores, convirtió la escuela cubana en referente mundial, nos legó una educación gratuita, un paraíso terrenal para los infantes. Así lo asegura la maestra Madelaine Tejeda Espinosa del centro mixto Cira María García de nuestra ciudad.
“Fue una muerte natural, sus enemigos a pesar de haberle hecho muchos atentados, nunca pudieron derrotarlo, murió cuando quiso y como quiso, ese es el legado que nos deja, de incansable, de inmortal, de lucha, nunca pudieron con el y no podrán con los líderes que se formarán continúan su obra”.
Y por eso, es inevitable que trascienda su pensamiento. Se ha ido su cuerpo, pero en los niños y jóvenes cubanos, en la generación del mañana, renace como ave fénix, el Comandante Fidel.