Si Palma Soriano vio nacer al guajiro, sería Bueycito quien le diera el oficio de minero a Cristino Naranjo Vázquez. Entonces no soñaba con ser comandante. Sus esfuerzos andaban en unirse a las tropas rebeldes de la Sierra y escalar las montañas redentoras de tanto campesino con muchas ganas de hacer.