10 de Octubre de 1868: comienzo de la liberación
“¿Qué significa para el pueblo de Cuba el 10 de Octubre de 1868? ¿Qué significa para los revolucionarios de nuestra patria esta gloriosa fecha? Significa sencillamente el comienzo de cien años de lucha, el comienzo de la revolución, porque en Cuba solo ha habido una revolución: La que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de Octubre de 1868”, expresó el líder cubano Fidel Castro al conmemorarse un siglo del inicio de la Guerra de los Diez Años.
Nuestro país recuerda el 10 de octubre el inicio de las luchas por su soberanía ante el colonialismo español que dominó no sólo a la mayor de las Antillas, sino a diferentes naciones latinoamericanas.
La campana del ingenio La Demajagua, en el oriente de Cuba, repicó de forma diferente el 10 de octubre de 1868. Ese día, el abogado Carlos Manuel de Céspedes dio la libertad a sus esclavos y llamó a la rebelión contra el colonialismo español, en un acto que marcó el comienzo de las luchas de la isla antillana por su independencia.
Ante unos 500 congregados, el que luego sería el primer presidente de la República de Cuba en Armas expresó: “Ciudadanos, ese sol que veis alzarse por la cumbre del Turquino viene a alumbrar el primer día de libertad e independencia de Cuba”.
Este hecho histórico para los habitantes de la mayor de las Antillas ocurrido hace 148 años no sólo constituye el primer gran empeño libertario, sino que también dio inicio al proceso de formación de nuestra nacionalidad, ya que sus protagonistas nos enseñaron a pensar como cubanos, nos legaron una tradición de lucha y una voluntad acrisolada que se prolongaría casi un siglo. Con la contienda del 68 se fructificó la semilla y nuevas generaciones de combatientes, inspirados en los mambises de 1868 y 1895, continuaron la obra de la independencia.
“Es preciso haberse echado alguna vez un pueblo a los hombros, para saber cuál fue la fortaleza del que, sin más armas que un bastón de carey con puño de oro, decidió, cara a cara de una nación implacable, quitarle para la libertad su posesión más infeliz, como quien quita a una tigre su último cachorro”, escribiría años después el Héroe Nacional de Cuba, José Martí, sobre Céspedes y aquel levantamiento histórico.
Se trataba de una época en la que España, aún sangrante por las derrotas sufridas en la mayoría de sus ex colonias, orquestaba nuevas incursiones bélicas para tratar de reconquistar parte del poder perdido. Los costos de aquel empecinado deseo recaían entonces, en buena medida, en la aún colonizada Cuba.
Los criollos querían, sin embargo, que la corona se centrara más en los intereses de la isla en lugar de costear con los recursos cubanos sus intereses bélicos. Al mismo tiempo, buscaban derechos políticos casi inexistentes.
Más de medio siglo debió esperar la isla para alcanzar su definitiva independencia. Esta llegó de la mano de Fidel Castro y los rebeldes que el 1 de enero de 1959 derrocaron al tirano Fulgencio Batista e inauguraron la Revolución cubana.
Sin embargo, ese triunfo, como ha reconocido el propio Fidel, tuvo sus raíces precisamente en aquel repique de campana en La Demajagua.