Celia, defensora de la Revolución Cubana
La estirpe guerrillera, la convierten en un ser imprescindible en la lucha emancipadora del pueblo cubano, la Sierra Maestra, guarda aún los recuerdos de una de las marianas más valiosas de nuestro país, Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley, heroína de la Revolución.
A 39 años de su desaparición física, le gustaría ser recordada, como la mujer completa, humilde y la segunda Mariana Grajales, pero también como la madrina de todos los cubanos, por su sensibilidad y ayuda desmedida.
La joven que subió las alturas de la Sierra Maestra vestida de guerrillera, porque sabía que era la única vía para barrer con la dictadura de Fulgencio Batista, era muy amorosa, pero enemiga del egoísmo.
Trabajar junto a su padre como asistente, fue despertando en Celia, valores que la convirtieron en una mujer de estirpe guerrillera, de sentimientos profundos, no vivió en la pobreza, pero la compartió con los enfermos que asistían a la consulta del doctor Manuel Sánchez.
La década del 50 fue decisiva para ella, sabía que su accionar no podía quedarse en pensar, sino en actuar, y se incorpora a la lucha como colaboradora desde la ciudad de Manzanillo, Niquero y Pilón, zonas que conoce muy bien.
Utilizó diferentes nombres de guerras, pero el de Norma, la convirtió en una figura fundamental en los días de los preparativos de la expedición del Granma y del inicio de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.
Celia, fue una de las principales organizadoras de la red de colaboradores campesinos en la zona de Manzanillo y envió el primer destacamento armado a la Sierra, desde "El Marabuzal", unidad que permitió reponer el ejército, debilitado después del desembarco del Granma.
Por su apoyo incondicional a la lucha guerrillera la mujer más buscada del país, por lo que tuvo que subir a la Sierra Maestra y se incorporó en 1957, como combatiente al Ejército Rebelde, momento anhelado por ella, pues comprendió desde temprana edad que la libertad se conquistaba luchando hasta vencer al enemigo.
El combate del Uvero, convirtió a Celia en la primera mujer que ocupó la posición de soldado combatiente en las filas del Ejército Rebelde, acción en la que salió fortalecida y demostró que las féminas, pueden defender el suelo patrio.
Después del triunfo revolucionario, su labor se multiplicó, participó en actividades relevantes, logrando incorporar a la mujer a la sociedad y haciendo valederos sus derechos.
La consagración de esta mujer unida a la fidelidad de sus principios, hizo que posteriormente la nombrarán Ministra de la Presidencia, labor que desempeño con mucha austeridad.
El 11 de enero de 1980, perdió Cuba una de las féminas más consagradas al proceso revolucionario cubano, una verdadera Mariana, defensora de los derechos del ser humano.