José Martí, propulsor de la unidad de los cubanos
José Martí nunca abandonó la idea de que era necesario arrancarle al colonialismo español la libertad de Cuba, todo ello en medio de un escenario donde había una tradición de lucha, pero faltaba la unidad, elementos indispensables para construir una nación con todos y para el bien de todos.
Martí, el más universal de los pensadores cubanos del siglo XIX, inculcó a la propuesta avanzadas ideas sociales, aclaró que la guerra entre Cuba y España era necesaria e inevitable, y trató de hacerla breve y contundente.
Martí el maestro, el apóstol de la independencia, el creador y fundador del Partido Revolucionario Cubano, tuvo el privilegio que sus ideas prendieran desde muy joven, enfrentó el colonialismo español, causa por la cual fue deportado dos veces a España, tiempo que le permitió pensar en la tierra que lo vio nacer y decidir que solo había un camino, la Revolución Independiente.
Durante algunos años después del fracaso de la guerra de 1868, realizó visitas a Tampa, Cayo Hueso, Jamaica, Santo Domingo, Costa Rica y Nueva York, con el objetivo de fortalecer los clubes revolucionarios que le servirían de bases para fundar el Partido Revolucionario Cubano, sin el cual no concebía la lucha del pueblo por la libertad.
Martí pronuncio discursos en los que puso de manifiesto los errores y éxitos pasados, demostró la importancia de aprovechar las experiencias de la guerra del 68. Asimismo destacó el valor de los viejos combatientes y la importancia que tenía la incorporación de los jóvenes a la nueva causa.
Para la gesta de 1895 Martí con su actuación ganó el apoyo de los viejos generales como Máximo Gómez y Antonio Maceo, así también fue capaz de convencer e inculcar la fe en la victoria y la decisión para el nuevo combate.
Bajo la guía de Martí, cuyo genio político rebasó las fronteras de su tierra y de su época, se organizó un Partido para dirigir la revolución, aporte admirable y valioso al pensamiento político de la época.
En el artículo número uno de las bases del Partido Revolucionario Cubano, Martí planteó que para lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, era necesario luchar por la independencia absoluta de la Isla de Cuba y luego auxiliar la de Puerto Rico.
Luego de fundado El Partido, fundó Patria, periódico donde se definían los objetivos de la Revolución Cubana y se mantenía en alto la bandera de la independencia. También el diario se convierte en el órgano oficial y de respaldo donde se publicaban todas las actividades del movimiento revolucionario y del Partido.
La integralidad revolucionaria, la capacidad política, la sencillez al actuar, el espíritu de sacrificio y su ejemplo, le permitieron lograr la unidad en el movimiento independentista y convertirse en su máximo dirigente.
Su actuar político, lo conllevó a la deportación a España por segunda ocasión, para en 1880 establecerse como periodista en Nueva York, donde comenzó a contactar con militares cubanos, como el general Calixto García, y donde entró a formar parte como presidente del Comité Revolucionario Cubano.
Pasó una pequeña temporada en Venezuela durante 1881, de donde también fue expulsado por causas ideológicas, para volver a Nueva York en 1882 y dedicarse allí a preparar la guerra necesaria que se emprendería en la Isla. Además se dedicó a escribir y publicar Nuestra América el 10 de enero de 1891 en La Revista Ilustrada de Nueva York.
Martí a pesar de los contratiempos, continuó con el empeño de conseguir dinero, armas, embarcaciones, entrenar a los revolucionarios, buscar apoyo internacional y mantener el espíritu de rebelión de los cubanos. Con ese fin realizó diversos viajes por países de Latinoamérica.
En 1895, cuando todo estaba preparado, les fue confiscado el contingente logístico por parte del gobierno estadounidense, y contra viento y marea lograron prepararlo todo para, en mayo de 1895 Martí, junto con Máximo Gómez y otros más, desembarcar en Playitas y avanzar tierra adentro para reunirse con otras fuerzas revolucionarias.
La caída en Combate de José Martí, el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos, municipio de Jaguaní, provincia Granma, zona suroriental de Cuba hace 123 años, sorprendió a todos, moría físicamente el hombre de la edad de oro, pero su pensamiento universal continúa sembrando idea en el pueblo.
La muerte de Martí significaba una pérdida irreparable para el movimiento independentista cubano, la grandeza de su vida, su pensamiento y su obra demostrada en cada acción realizada en defensa de los derechos del hombre.
Su espíritu transcendió fronteras y época, para alcanzar talla universal y vigencia en nuestros días, porque él fue capaz de enaltecer para siempre el proceso fundacional de la patria, la identidad cultural y la libertad de la nación cubana.
La existencia real del pensamiento de José Martí se debe ubicar en su espacio y tiempo. Su personalidad ascendió astronómicamente como paradigma para los cubanos que aman y crean.
José Martí se refugió en la naturaleza como bálsamo purificador, conquistó su armonía, que dejó palpitante en toda su obra y hoy se ofrece bondadosa para sanar las heridas y asegurar el tránsito de lo fragmentado y roto, a la unidad de todos los cubanos.