Jesús Menéndez, el general de las cañas
Aquel 22 de enero de 1948, cuando en su empeño por llegar a todos los obreros de la isla, bajo la consigna de que “el diferencial en la punta de la mocha primero y la zafra después”, se dio a la tarea de reconquistar el terreno perdido, murió asesinado el líder azucarero Jesús Menéndez Larrondo.
El imperialismo yanqui, afectado por la dirección vertical de Menéndez, instigó su asesinato en contubernio con la reacción nativa y el desgobierno de Grau San Martín. El criminal fue el capitán Joaquín Casillas Lumpuy.
Desarrolló su actividad proletaria en los dos sectores más importantes de la economía de nuestro país: el azúcar y el tabaco. Su vida estuvo dedicada por entero a la defensa de los intereses de la clase obrera.
Jesús Menéndez luchó contra el desalojo, el olvido de los humildes, el racismo y el bienestar de los trabajadores.
En 1932 creó el Sindicato Nacional Obrero de la Industria Azucarera, y en 1934, en medio del recrudecimiento de las luchas obreras y políticas en el país, participó en el IV Congreso de la Confederación Nacional Obrera de Cuba, cita que marcó la radicalización de la organización.
El joven negro salido de un batey cañero, comunista, con solo cuarto grado, irrumpió en el Capitolio Nacional para hacer realidad los postulados de aquella Carta Magna que ayudó a redactar, hecho que simboliza las conquistas que el movimiento obrero y comunista cubano obtuvo en un contexto internacional favorable a las fuerzas progresistas.
El asesinato de Jesús Menéndez Larrondo no quedó en el olvido, pues en enero de 1959 el entonces coronel Joaquín Casilla Lumpuy fue apresado y fusilado por las tropas del triunfante Ejército Rebelde.