Refiriéndose a Camilo, el Che expresó: "en su renuevo continuo e inmortal Camilo es la imagen del pueblo". Frase que encierra todo el aprecio que sentía el legendario guerrillero por el hombre de la sonrisa ancha, fresca, sencilla y sobre todo muy cubana.
K amilo, como le gustaba firmar sus documentos, transpiraba ese sentido de lo cubano, que nos identifica como personas pensando en hacer, de enfrentarse a lo cotidiano con el arrojo y la dedicación de un gigante, aunque no tenga nada en las manos, de un orfebre que sabe construir lo grande sin desechar los detalles.
Su negra cabellera y la barba tupida le imprimen a su imagen un hálito un tanto místico, en tanto el sombrero lo desmitifica y lo reconstruye como un hombre común. Poseía un sentido del humor extraordinario recogido en sus múltiples anécdotas, como aquella, contada por su madre Emilia Gorriarán y Zaballa, que recoge el General William Gálvez en su libro ´´ Camilo señor de la vanguardia¨¨.
Cuenta la madre que Camilo adoraba los animales y a los perros en particular, y que poco después del golpe de estado de Fulgencio Batista, apareció en la casa en horas de la madrugada un perro muy negro. Camilo con su peculiar sentido del humor, asoció la hora de llegada del animalito a la casa con la hora del golpe de estado y bautizo al perro con el nombre de Fulgencio. Unos meses después parte a los Estados Unidos en busca de trabajo para sostener a la familia, entonces, los padres, para evitar problemas con las autoridades, y no levantar sospechas llamaban al perro bajo el nombre de negrito. Le envían una foto a Camilo y la respuesta de este no se hizo esperar: quedó bien Fulgencio.
Recuerdan sus padres y amigos que le gustaban las fiestas y disfrutaba del baile, del que consideraba buen ejecutor.
Era respetuoso de las buenas costumbres y la educación moral, no hacia concesiones con su dignidad, según cuenta su amigo Rafael Sierra, cuando Camilo trabajaba en la satreria ´´El arte´´, ganaba una comisión por los resultados de las ventas, y cierto día mientras realizaba su trabajo, uno de los dueños comenzó a silbarle para que lo atendiera. Como no respondía el dueño le dijo: Camilo, no oyes que te estoy llamando. A lo le respondió: es que usted me conoce, y sabe que ni nombre no psspss, sino Camilo.. no son esas maneras de llamar a nadie.
Existe una faceta poco abordada de la vida de Camilo: su oratoria; en el referido libro de William Gálvez, se recogen, algunos íntegros, otros fragmentos, veintitrés discursos e intervenciones desde el 12 de julio de 1958 en la despedida de duelo del capitán Geonel Rodríguez, hasta el 23 de octubre de 1959 en Camaguey, después de abortar la traición de Hubert Matos.
Al decir también del Che a Camilo lo mató su arrojo, su decisión de cumplir con el deber por encima de todo, incluso de la propia vida, así los había jurado al recibir los grados de Comandante del Ejercito Rebelde: ´´más fácil me será dejar de respirar, que dejar de ser fiel a la Revolución´´.
Los días posteriores a su desaparición fueron muy tristes y angustiosos, lloraba un pueblo entero, lo buscaba toda la nación.
Después de varios días de búsqueda, Fidel compareció en la televisión para hacer un amplio informe sobre los pormenores de la operación realizada. La tristeza invadía su rostro. Entonces el Gigante, nombre con el que Camilo identificaba a Fidel expresó. Lo podemos decir para honrar a Camilo es que todos nos acordemos de él cuando la patria este en peligro, cuando sea necesario el mayor esfuerzo, cuando de deba cumplir con el deber, y lo podremos hacer por que en el pueblo hay muchos Camilos.