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Cultura e independencia

23 Octubre 2017
Autor  Fidel Troya García
Foto: Heidi Calderón Sánchez

Durante el mes de octubre los cubanos celebramos varias fiestas nacionales, muy propias y definitorias, desde el inicio de las guerras de independencia, el día diez con una acción premonitoria y de profundo sentido humanistas, realizado por el patriota Carlos Manuel de Céspedes, al otorgarle la libertad a sus esclavos y después, invitarlos como primer acto de su condición de hombres libres a luchar por la libertad de la patria.

Indudablemente que el patricio Carlos Manuel, poseía profundas convicciones que inculcó a los que le rodeaban, para seguirlo a la manigua, bajo el cañoneo de una nave española enviada a bombardear el ingenio Demajagua, muy cercano a la costa y de fácil blanco por su altura respecto a la ubicación de la cañonera enemiga.
Pocos días después en el ataque a Bayamo, y en medio del júbilo popular, desde un caballo listo para el combate, Perucho Figueredo, compone la letra de la pieza musical ejecutada públicamente en junio de 1868, durante un solemne Te Deum con motivo de las celebraciones del Corpus Cristi, y que según algunos historiadores a las autoridades españolas les pareció más una marcha de combate, que un himno religioso.
El mágico momento al que nos referimos, según algunas fuentes, sucedió en la noche del día 20 de octubre, después de conocerse la victoria de las bisoñas tropas insurrectas sobre las autoridades españolas. Por su impacto la letra y la música se convirtieron en el Himno Nacional.
Interesantes coincidencias Los colores de la bandera de Céspedes rojo, blanco y azul. Los ideales: libertad para la patria, igualdad para los hombres, fraternidad para todos. La música y la letra del himno inspirada en la Marsellesa. Es la nueva época iniciada con la Revolución francesa.
Las ideas de Céspedes y sus seguidores eran audaces para su tiempo, y respondían además a las nuevas condiciones de trabajo que se generalizaban en el mundo con la llegada de la máquina de vapor, mucho más productiva y de menor costo de mantención que las dotaciones de esclavos.
Por otra parte, no eran las ideas de Céspedes las únicas que buscaban una solución al problema de la relación entre Cuba y España, pero eran, sin dudas, las más revolucionarias.
La independencia respecto a la colonia significaba además el reconocimiento de la nación, y por tanto, la integración de un nuevo estado con plena soberanía. Era y lo sufrió el propio Céspedes un camino lleno de obstáculos, de conjuras, de traiciones, de grandes sacrificios, como los de saber que su hijo va a ser fusilado y declarar que los que le acompañan son sus hijos, acción que le otorgó el título de Padre de la Patria.
De una Patria nutrida en sus raíces fundadoras de lo mejor del pensamiento humanista de la época moderna.
El más grande de los cubanos, José Martí, heredero y continuador de esas ideas, en una de sus primeras publicaciones ´´ El diablo cojuelo´´, afirmará: el destino de Cuba: la independencia.
Condición que no sería posible hasta la segunda mitad del siglo XX, con la revolución triunfante de Fidel y los barbudos. Fidel siempre sostuvo la tesis de una sola revolución iniciada en Yara el diez de octubre de 1868 que alcanzó el poder noventa años después.
Según las propias palabras de Fidel una ´´Revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas´´, nada más sensato que declarar el día que se escribió la letra de lo que después se convirtió en Himno Nacional, como el ´´ Día de la cultura cubana¨.
Cuando en los años noventa las condiciones económicas nos llevaron a tocar fondo, el propio Fidel afirmó: ´´ la cultura es lo primero que hay que salvar ´´. Ello significaba, y significa salvar, la igualdad, la fraternidad y sobre todas las cosas la libertad. Hacia justicia Fidel a las ideas del joven Martí, sobre el destino de Cuba. Hacia justicia también a Carlos Manuel, que no vaciló en cambiar su vida y riquezas por el ideal de la independencia.

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