La Demajagua, el templo de la Patria
El ingenio La Demajagua fue el escenario escogido por Carlos Manuel de Céspedes para iniciar la lucha por la independencia contra España, el 10 de octubre de1868, territorio situado en el golfo de Guacanayabo, a unos 13 kilómetros de la ciudad de Manzanillo, provincia Granma, ubicada al sur del oriente cubano.
La agudización de las contradicciones con la metrópoli en temas económicos y políticos, demostraron que las reformas no eran la vía de solución, este escenario llevó a Céspedes a unirse a las actividades conspirativas encabezadas por Francisco Vicente Aguilera, quien junto a un grupo importante de patriotas había comenzado a fraguar la idea de iniciar un levantamiento armado para expulsar a los españoles de la Isla.
Durante el proceso de organización, Céspedes en una junta entre orientales y camagüeyanos, efectuada el 4 de agosto de 1868, en San Miguel del Rompe, las Tunas, proclamó que el poder de España estaba carcomido y caduco y que si aún parecía grande y poderoso era a consecuencia de que por más de tres siglos lo contemplamos de rodillas y les explicó que no había armas, solo las que se le quitarán al enemigo.
A la postre, el 6 de octubre en la finca “El Rosario”, Carlos Manuel, a pesar de no haber logrado consenso para iniciar un levantamiento armado de forma simultánea, propuso adelantarlo, convocatoria que tuvo un respaldo inmediato, en ese encuentro fue elegido jefe único con plenas facultades para dirigir la guerra.
Unos días después, Céspedes ordena el toque de la campana, pero esta vez no era para llamarlos a la faena laboral, sino para señalarle el camino de la libertad, para declararlos libres de las ataduras esclavas y llamarlos hacer causa común bajo las divisas de unidad, libertad, justicia e igualdad.
Carlos Manuel de Céspedes concentró sus cautivos en el batey, para expresarle que los declaraba libres y los convocaba a sumarse a la lucha por la autonomía del suelo patrio, luego pidió a los hombres jurar a la bandera tricolor de la libertad.
También ese día el autor del movimiento, dio lectura al manifiesto del 10 de octubre, documento que anunciaba el comienzo de una guerra justa, anticolonial y antiesclavista y, además en él, se exponían las causas políticas, económicas y sociales que justificaban la decisión de la lucha armada para eliminar la explotación colonial impuesta por España.
En el ingenio azucarero La Demajagua, se gestan dos sucesos fundamentales, el 10 de octubre de 1868, el inicio de la primera guerra por la independencia de Cuba y el comienzo del proceso de abolición de la esclavitud, en consecuencia el lugar asume importancia originaria y fundacional de la nación cubana; considerado como el “Templo de la Patria”.
El 10 de octubre fue protagonizado por figuras como: Máximo Gómez, Antonio Maceo, Ignacio Agramonte, Francisco Vicente Aguilera y el propio Céspedes, hombres de destacados valores revolucionarios, que dieron lo mejor de sí para lograr la independencia de Cuba.
Con Céspedes nació de las entrañas del pueblo un nuevo tipo de ejército en la escena política de Cuba, una institución armada en el que el 70 por ciento de las huestes correspondía a los mambises, ejército que aportó a la formación de la conciencia nacional, cuyo único objetivo era liberar a Cuba del colonialismo español.
Hace 149 años los cubanos iniciaron su lucha por la independencia y largo ha sido el camino recorrido, pero la estirpe de los hombres que la instruyeron, se mantiene hasta la actualidad porque en Cuba como dijera nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, solo ha habido una Revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 y que nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes.