Partido Comunista de Cuba, crisol de la Revolución
En 1965 la revolución triunfante, apostó por cambios medulares, en los que sin lugar a dudas, marcaron pauta para la futura consolidación ideológica y organizativa del Partido, como vanguardia marxista-leninista.
En octubre de ese propio año el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC), contaba en sus filas con unos 45 mil miembros, resultado del esfuerzo sostenido de congregar los más valiosos valores de la sociedad, con el objetivo de afianzar el rumbo de la Revolución.
El 3 de octubre de 1965 fue histórico para los cubanos, en el pleno del PURSC, se aprobó la resolución que determinaba que este partido, en lo adelante, pasaría a llamarse Partido Comunista de Cuba.
Obviamente la creación del Partido Comunista de Cuba, expresaba el fortalecimiento de su unidad como vanguardia revolucionaria, pero además reafirmaba su papel como fuerza rectora del proceso en tránsito hacia la construcción del Socialismo.
El líder de la Revolución Fidel Castro Ruz señalara que el nombre del Partido dijera no lo que fuimos ayer, sino lo que somos hoy y lo que queremos ser mañana, porque el Partido se formó de la Unión y de la Idea, de la Unidad y de la Doctrina.
La organización partidista comenzó todo un proceso de crecimiento en las filas del partido con la finalidad de captar personas honestas, responsables y capaces de llevar adelante la obra de la Revolución.
En el Pleno se organizó el Comité Central, el Buró Político y las Comisiones de Trabajo del Partido, lo que además del perfeccionamiento de las estructuras del Partido significó, la constitución de sus órganos de dirección colectiva como integración única de la máxima autoridad política del Estado y la nación.
El Partido, de hecho, se convertía, en la garantía de la continuidad histórica de la Revolución, en el que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ocupó el cargo de Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba.
Otro de los acuerdos importante del Pleno Nacional, fue la creación del periódico Granma, como símbolo de nuestra concepción revolucionaria y de nuestro camino, periódico que desde entonces se convirtió en el Órgano Oficial del Partido.
La decisión de crear esta publicación periódica fue genial, pues a 52 años de instituido mantiene su misma esencia, dejando ver en sus páginas acontecimientos de interés para sus lectores, además mantiene un diseño con un contenido que abarca información no solo nacional sino también internacional.
El acto de presentación del Comité Central y demás órganos de dirección del Partido, el 3 de octubre, fue clausurado por su Primer Secretario, Fidel Castro, quien se refirió a la composición ampliamente representativa de esos órganos y dijo: “No hay episodio heroico en la historia de nuestra patria en los últimos años que no esté ahí representado; no hay sacrificio, no hay combate, no hay proeza, lo mismo militar que civil, heroica o creadora , que no esté representada; no hay sector revolucionario, social, que no esté representado”
También el 3 de octubre de 1965 Fidel dio lectura a la conmovedora carta de despedida de Ernesto Che Guevara, en la que anunciaba su decisión de marchar a combatir al imperio en otras latitudes del planeta.
La carta hace referencia a momentos significativos del Che junto a Fidel, documento donde libera a Cuba de toda responsabilidad en la nueva misión trazada en el cual refiere: (…) Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mis grados de Comandante, de mi condición de cubano.
Nada legal me ata a Cuba; sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos (…) Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos.
Igualmente el Che habla del orgullo que ha sentido por haber estado junto a Fidel y por compartir con el pueblo cubano días luminosos y tristes como los de la Crisis de Octubre, reafirma su identificación con los principios de la Revolución y expresa su confianza en el futuro de los hijos que deja en Cuba y afirma: (…) si llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo, y especialmente para ti (…).
Los sucesos ocurridos el 3 de octubre de 1965, sentaron las bases de la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, además se ratificó la política del Partido, de trabajar por la más estrecha unión; espíritu que conduce a la batalla compleja y decisiva por un futuro donde se impone trabajar y persistir con orden, disciplina y exigencia, para hacer realidad los más altos sueños de la Patria, esa que idealizó Martí, Fidel la cumplió y el pueblo la defiende a cualquier precio.