A 57 años del histórico discurso de Fidel en la ONU
“Desaparezca la filosofía del despojo y desaparecerá la filosofía de la guerra'', afirmó el Comandante en Jefe Fidel Castro ante el XV Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU, el 26 de septiembre de 1960.
En la histórica intervención, el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario aseveró que la independencia política es una mentira si no hay independencia económica, por lo que ratifica el derecho de Cuba y otros países subdesarrollados a nacionalizar los recursos naturales y las inversiones de los monopolios.
Su presencia en el recinto neoyorquino despertó enorme expectativa, al punto que diversas fuentes de la época consultadas reconocen la inusual aglomeración que se produjo dentro de la sala para escucharlo, con más de ochocientos delegados de 96 naciones (incluyendo quince jefes de Estado y 27 cancilleres), atentos a su serena exposición.
A los 34 años de edad encarnó de manera genuina un liderazgo internacional, a partir de que enarboló las causas de mayor alcance global desde una nítida perspectiva tercermundista. Bajo ese prisma deben escrutarse sus señalamientos fundamentales, convertidos a la vez en ejes en torno a los que se articuló un pensamiento coherente a lo largo de toda su vida.
Con respecto a Cuba precisó, luego de realizar un exhaustivo recorrido por nuestra historia de luchas, y como expresión de la soberanía alcanzada, que era la primera vez que un dirigente de América Latina hablaba en ese podio sin esperar la aprobación del delegado de Estados Unidos, así como que ninguna embajada gobernaba en un país que tenía como actor protagónico a su pueblo.
De igual manera condenó la presencia en el territorio insular de una base naval yanqui, impuesta contra la voluntad de la nación y denunció las acciones subversivas emprendidas contra nuestro pueblo, incluyendo el empleo de instalaciones en otros países latinoamericanos.
El discurso concluyó a las 8 y 15 de la noche, cuatro horas y diez minutos después de que el presidente de la Asamblea General, el señor Frederick H. Boland le concediera la palabra al Primer Ministro cubano.
Aunque no rompió el récord de tiempo establecido por él en 1960, resultó una pieza oratoria donde desarrolló con amplitud, en poco más que de dos horas, ideas de extraordinario valor, seguidas atentamente, de principio a fin, por una audiencia no acostumbrada a exposiciones con ese nivel de valentía y sinceridad.