Raúl Roa ejemplo de dignidad
Quienes le conocieron, recordaban sus “mataperrerías” de barrio, siempre empinando papalotes, jugando a la quimbumbia, arañando las polvorientas calles con los patines o la bicicleta. Era un apasionado a la pelota y un lector desenfrenado de Emilio Salgari.
A los 19 años entró en la Universidad. Su amiga de aquellos tiempos, la escritora Loló de la Torriente, aseguraba que entonces Roa era “más hueso que carne y por eso le decían El Flaco. Era un formidable asambleísta y dominaba (a la audiencia) con la dialéctica de la verdad en sus razonamientos”.
Nombrado al triunfo de la Revolución Cubana, embajador de Cuba ante la OEA, con posterioridad Ministro de Relaciones Exteriores y después embajador ante la ONU. Su larga e intensa actuación al frente de la diplomacia revolucionaria, y sus cruciales batallas en la sede de organismos internacionales en defensa de la soberanía de Cuba le hizo merecer el apelativo de Canciller de la Dignidad.
Es justo llamar a Roa canciller de la dignidad. Raúl Roa fue un extraordinario pensador político cubano, uno de los más importantes del siglo XX, y un exponente muy destacado de la posición del socialismo cubano.
El destacado combatiente e historiador revolucionario Quintín Pino Machado, en su libro "La Batalla de Girón, razones de una victoria", destaca en su primer capítulo la ardua lucha librada en el campo diplomático y el destacado papel que desempeñó el Canciller de la Dignidad en sus contundentes denuncias ante la ONU.
Los escritos del doctor Roa García eran expresión legítima de sus ideales revolucionarios, a los cuales les fuera fiel hasta el final de su vida, pero sin descuidar la actividad y la subjetividad de los seres humanos con quienes convivía.
Era una de las plumas más brillantes, sus discursos en cualquier foro donde hiciera uso de la palabra eran verdaderas piezas oratorias.
Su batalla diplomática más destacada sería el 17 de abril de 1961, cuando en la Comisión Política y de Seguridad de las Naciones Unidas denuncia la invasión mercenaria organizada, armada y financiada por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos mientras aún el pueblo cubano combatía en las arenas de Playa Girón. Roa también fue vicepresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.En Raúl Roa se unen, como en varios de sus compañeros de generación, vanguardia intelectual y política, unidad que es una de las claves para entender la permanencia del proyecto político triunfante en 1959 y para garantizar su supervivencia ante los desafíos que nos plantea el porvenir.