En el caso del kilo, como unidad oficial de masa, el cambio aumenta la precisión al redefinirse a partir de un inalterable parámetro llamado 'constante de Planck'.
Desde 1889, un kilogramo estaba definido por un cilindro de platino-iridio guardado en una caja de vidrio especial y conocido como el Prototipo Internacional del Kilogramo.
Como la masa del prototipo puede afectarse por micropartículas de suciedad, incluso dentro de sus tres campanas de vidrio, los miembros de la Conferencia General sobre Pesos y Medidas votaron por la redefinición.
La 'constante de Planck', que se deriva de la física cuántica, se puede utilizar junto con una balanza Kibble, una máquina de pesaje exquisitamente precisa, para calcular la masa de un objeto utilizando una fuerza electromagnética medida con precisión.
El cambio afectó a las unidades de intensidad de corriente eléctrica -amperio-, de temperatura termodinámica -kelvin- y la de cantidad de una sustancia -mol- , redefinidas para contar con una formulación más coherente, libre de artefactos y basada en constantes.
El kelvin estará vinculado a la constante de Boltzmann (que establece una proporcionalidad entre la energía térmica y la temperatura); el mol, cantidad de materia, a la constante de Avogadro y el amperio a la carga eléctrica de un electrón.