Avanza la temporada ciclónica en Cuba, nuestra región se mantiene en relativa calma, los meses de agosto, septiembre y octubre, son los de mayor actividad según las estadísticas acumuladas, poderosa razón para no descuidar la vigilancia y mantener las medidas de protección. Seguimos atentos los partes meteorológicos, y en caso de amenaza, quisiéramos que los especialistas nos informarán exactamente, que va a ocurrir.
No falta el buen vecino que ante la amenaza, invoca poderes divinos y cita algún que otro libro sagrado. Algunos recuerdan al mítico Nostradamus, médico y astrólogo francés, renombrado autor de profecías, especialmente referidas a epidemias, terremotos, guerras, inundaciones y otros temas afines.
Para cumplir esa necesidad de información laboran día y noche un importante grupo de hombres y mujeres en el centro de pronósticos meteorológicos de Holguín. Ellos, al igual que Nostradamus, se apoyan en la intuición, interpretan indicios, anuncian catástrofes, inundaciones, desastres y hechos que van a ocurrir en un futuro mediato o inmediato; algunas se refieren a un solo pueblo o ciudad, otras enumeran poblaciones diferentes. Sus declaraciones, aunque no se escriben en cuartetas, prácticamente se recitan de casa en casa, de lugar en lugar. Su palabra es ley. Sus nombres se invocan tanto, para dar validez al peligro real que amenaza, como para proporcionar calma y seguridad.
Si nos parecemos al famoso personaje, me dice, Ernesto Chang Bermudez, pero nosotros pronosticamos, no predecimos, empleamos diversos métodos de investigación y una vasta red de estaciones de monitoreo, para elaborar los modelos de pronósticos sobre los eventos meteorológicos que nos pueden afectar en este periodo ciclónico, emitimos diariamente el pronóstico del tiempo. También ofrecemos otros servicios especializados para la agricultura, y las instituciones del estado.
Se vinculó con las ciencias meteorológicas en las fuerzas armadas, especializándose en aeronáutica, y luego ingresó al Instituto de Meteorología, que le permitió continuar su formación en España. Es un apasionado de esta actividad, define que le gusta, junto a la predicción, provocar la lluvia. Estudiar la formación de las nubes, apreciar sus propiedades y luego volar entre ellas, para provocar la lluvia, es algo fascinante.
Nuestro trabajo es en turno de veinte cuatro horas durante todo el año. Es un equipo compuesto por diversos especialistas que se complementan para elaborar el pronóstico. Es una labor muy exigente, y la presencia sistemática en la radio y la televisión ha facilitado que muchas personas te conozcan, y te pregunten en la calle. Yo siento una profunda satisfacción cuando me felicitan por lo acertado de los pronósticos, porque estamos contribuyendo a la tranquilidad de la población y en ocasiones a la planificación de su recreación. Cuántas veces me han invitado , o me han dicho gracias a ti fuimos a la playa.
Incansables trabajadores, que no necesitan del trípode de bronce de Branchus, profeta délfico de Grecia, ni contemplar en el interior de un vaso, lleno de agua, aceites y especias para predecir. Emplean la ciencia, multitud de equipos y modelos matemáticos, acompañados de una infinita voluntad de servir a la sociedad.