La propia vida es en sí misma un peligro si tenemos en cuenta todos los riesgos que el ser humano corre desde su nacimiento hasta el día de su deceso; sin embargo, son ciertas actitudes del hombre o la mujer, las que incrementan los factores de la ocurrencia, en este caso, de un accidente de tránsito.
Pero no quiero hablar del comportamiento de la accidentalidad en la provincia o de cifras correspondientes a los primeros meses de este año sino más bien del riesgo que representa el uso de medios tecnológicos como celulares o aparatos reproductores de video mientras se maneja.
Desde hace algún tiempo el empleo del teléfono móvil se ha convertido en algo común y su uso indiscriminado, en las casas, en las calles mientras se camina y hasta en el volante de los autos no resulta extraño. Pero tras esas acciones, específicamente esta última se esconde el potencial peligro de un accidente pues qué atención puede prestar un chofer cuando está concentrado en lo que lo que escucha por el aparato.
Lo otro que ya es bastante popular es la instalación de dispositivos reproductores en los carros, ya sean mini DVD o lectores de otros formatos de video que ponen lo último de la música de moda, mientras todos corean y disfrutan del Chacal o de gente de Zona. Dentro del vehículo un mundo de fiesta enajena al que conduce y entonces puede sucede un accidente y en muchos casos la muerte.
Son situaciones que pueden ocurrir en cualquier sitio del país y lo preocupante es que aunque la ley penalice, generalmente no se realiza trabajo preventivo y casi siempre termina de la peor manera.
No se trata tampoco de satanizar a la tecnología, todo lo contrario en el mundo se emplea en pos de una mayor seguridad vial, se trata de ser conscientes y si se está al volante no manejar con una mano para coger la llamada y prestar atención a la carretera por la que transitas en vez de a la mujer que pone el video.
En esta como en otras cuestiones la tecnología no es la que causa accidentes sino los hombres.