Mucho se ha escrito, y deberá hacerse en el futuro, sobre el trascendental encuentro de Fidel con un grupo de los más destacados intelectuales del país en el año 1961; en la mente de la nación, y en las familias, enlutadas resonaban todavía los ecos de Playa Girón; y a pesar de ello, o quizás, como complemento de esa victoria, Fidel se dirigió a la intelectualidad como segmento imprescindible en la creación de una nueva nación.
A los holguineros nadie nos puede quitar el privilegio de la cercanía cuando de homenajes al comandante de la revolución cubana se trata. La vida y la historia lo han querido así, al colocarnos en esta tierra que le vio nacer.
José Martí sentenció que los hombres marchan en dos bandos, los que triunfan y fundan, que van del lado del amor, y los que destruyen, que solo llevan odio en su interior y son la minoría, la absoluta minoría y expresan con su conducta la más aguda pobreza intelectual y de pensamiento.
Cuando los hombres se entregan al sacrifico personal en función del bien mayor, colectivo, y hacen de sus vidas, un crisol de dignidad y futuro .dejan de ser ellos mismos .para asumir el nombre que les otorga la historia.
Durante el juicio por el Asalto al Cuartel Moncada, le preguntaron a Fidel, con quien contaba para llevar adelante los planes y propósitos de su acción, y, como siempre, les ofreció una respuesta contundente: con el pueblo.