Por estos días, cuando el centro geográfico del archipiélago cubano ha sido arrasado por intensas lluvias primaverales y a pesar de toda la destrucción lamentable que esto ha generado, yo sigo alegre porque las ranas canten en mayo.
No se trata de un alegato al esfuerzo mucho menos un elogio complaciente a un trabajo sin igual en todo el mundo, el desempeño de los activistas y sus consejos voluntarios deportivos, nos referimos al indiscutible altruismo de quiénes integran esta suerte de valuarte en el desarrollo del deporte en el archipiélago cubano.
Toca decidir a los más jóvenes, como a todos, qué camino seguir en la vida. Si pasar por ella como si nada, o generando el cambio, aportando, haciéndonos notar a lo bien. Y eso se aplica a todas las esferas.
Cada año en Cuba, desde el primero de junio y hasta el 30 de noviembre, la temporada ciclónica mantiene en vilo a los meteorólogos y a todos los que siguen la actividad de los tormentosos puntos que surgen en el océano como promesas de destrucción.
“No quiero jubilarme, no me voy a jubilar, si un día por razones de enfermedad u otras cuestiones, tuviera que abandonar el hotel, preferiría morir porque no me adaptaría a estar en mi casa, te lo digo con toda la sinceridad y la honestidad con que pueda hablar una persona”, afirma Alberto Jara Batista, con más de cuarenta años en el sector turístico, y treinta en el Hotel Club Amigo Atlántico Guardalavaca donde se desempeña como cantinero, dependiente de servicios gastronómicos.
El complejo Gibara Iberostar presentó sus productos turísticos en Feria Comercial Expoholguin 2018.